Por Eugenia Rodríguez
“Mira cómo se me pone la piel cuando te recuerdo. Por la garganta me sube un río de sangre fresco, de la herida que atraviesa, de parte a parte mi cuerpo. Tengo clavos en las manos y cuchillos en los dedos y en mi sien una corona hecha de alfileres negros”. Recordar lo vivido, aventura con senderos que se estrechan y expanden dejando encontrar en cada imagen y sensación que en ellos habita, una parte de nosotros, de lo que fuimos, de lo que somos y de dónde estamos.
“Mira cómo se me pone la piel cuando te recuerdo. Por la garganta me sube un río de sangre fresco, de la herida que atraviesa, de parte a parte mi cuerpo. Tengo clavos en las manos y cuchillos en los dedos y en mi sien una corona hecha de alfileres negros”. Recordar lo vivido, aventura con senderos que se estrechan y expanden dejando encontrar en cada imagen y sensación que en ellos habita, una parte de nosotros, de lo que fuimos, de lo que somos y de dónde estamos.